El premio Swarovski para el gran breakthrough del año fue merecidamente para Scott Sternberg de Band of Outsiders, quien le ganó en su categoría al genial Tim Hamilton (de quien prometo hablarles pronto) y a Patrick Ervell. Los tres nominados son grandes revelaciones, y definen su estilo partiendo de lo clásico pero con un vuelta personal. Es interesante notar cómo todos aprueban el tipo de elegancia norteamericana, donde el rock, los taper jeans y el abuso de la rebeldía quedan relegados a un segundo plano.
Así como su colección de verano estuvo empapada por el estilo náutico, Scott Sternberg inspira su última colección en Holden Caulfield, el college y la discreción casual de la riqueza. Propone ítems básicos e inmortales, que continúan eternos en el guardarropas de varias generaciones de hombres. Band of Outsiders define el americanismo con ironía, apuesta a lo conservador con corrección y no decepciona.

THOM BROWNE | SS08 Siempre en las categorías masculinas, el premio mayor fue alzado por Tom Ford, en detrimento de Thom Browne y Michael Bastian. Una decisión polémica, propagandista y en última instancia desacertada. No discuto la capacidad del tejano para concebir el lujo de un modo reservado, ni la revolución que causó su paso por el Gucci Group, redefiniendo de modo neutral y circunspecto el fulgor y el italianismo que las etiquetas de la compañía presumen.
Sin embargo, su carrera solista revuelve descaradamente y con pretensiones todo aquello que ya había sido explorado exitosamente con anterioridad. Crea prendas increíbles, reuniendo un concepto clásico y fastuoso al mismo tiempo. Su estilo es soberbio e incuestionable, pero no deja lugar para la novedad. El retorno (demasiado) calculado de Ford a la industria estuvo pautado por el escándalo, la confusión y la chabaquenería. ¿Promociona una fragancia, un tuxedo o un vestido? ¿Presenta un estilismo, un concepto de vida o una forma de alborotar?
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