CASO # 73
Siempre pensé que sólo a las personas horribles les sucedían cosas horribles, pero me equivoqué! Hace dos meses encontré un nódulo en mi cuello y, a pesar de ser éste absolutamente benigno, decidí extraerlo, ya que mi escote es muy fino y delgado y temía se notara esa protuberancia. Ahora, ya feliz sin semejante turgencia, debo padecer durante 6 meses el color rojizo de la cicatriz. Necesito herramientas para sobrevivir hasta diciembre con elegancia y estilo sin mostrar la base de mi cuello. Tengo 27 años, soy alta, delgada y siempre traté de mantener un estilo tranquilo pero con carácter. Por favor, sólo Usted posee miles de opciones y recursos para un problema que los demás consideran menor, pero que sin duda no lo es. Desde ya recibiré sus palabras como el alivio que más anhelo,
Suya
B.
Queridísima,
Semejante accidente debe ser comprometido por medio de las más hábiles artimañas para conducir a un engaño sobre el cuello fato. Mis recomendaciones son sencillas y urjo a seguirlas paso a paso:
1. Dirija toda la atención a la zona de su boobies. Sométase a los escotes más crueles y destruya sin compasión las miradas de todos los mentecatos que oscilen desviar vistazos a sus tetitas.
2. Suponiendo que sus ubres estén completamente tiesas, evite todo tipo de ropa interior, aunque bien podría adquirir un soutien carísimo de CP Company o Agent Provocateur.
3. Opciones como camisetas v-neck cortadas desprolijamente con tijeras, o camisas híper lady de Paula Cahen D’anvers súper 90s celestes con cuello blanco siempre le quedarán formidables y cancheras.
4. Alrededor de su cuello anude los pañuelos de Hermès de su abuela o los cancherísimas foulards que compró en Rapsodia hace añares cuando solo existía la tienda en Arguibel. Otras alternativas posibles son el silk-porno de Moschino, estampados geométricos de Pucci o arte impreso muy de la última colección de Dolce & Gabanna.
5. Si la primavera llega con temperaturas más ardientes, busque collares que contrasten con el relax de sus prendas y se destaquen por la brutalidad: Zafiros y diamantes de Bulgari, broches de pantera de Cartier, diamantes rosados de Leviev o esmeraldas de Chopard son accesorios que hacen la diferencia. Quedan regios con jeans y camisetas de Lacoste a lo Marissa Cooper.
6. O defínase por unos collares de cuero negro y tachas con diamantes, muy sadomasoquista muy Margaret Thatcher muy Harley Davidson todo junto. Una mezcla violenta de influencias que dejará a todos bocabierta.
7. También puede hacerse la punguísima y comprar esos collares simpatiquísimos de Urban Outfitters, que salen menos de veinte dólar. Son geniales y súper rockeros.
8. Si tiene evento de gala, el equipo se arma con una camisa de seda color papaya con pajarita de su padre a rayas o lunares, y una falda negra altísima y unas botas de Jimmy Choo, muy nada que ver.
9. Un poco más arriesgado, pero definitivamente admirable, es pegarse unos apósitos protectores como los míos o los que hizo Alexandre Herchcovitch. Llevaría su personalidad al extremo de la individualidad, y crearía entre su círculo un fuegor de fascinación insoslayable.
10. La última opción es hacer desaparecer en su organismo un litro entero de Johnny Walker Black y salir a pasear por el Jardín Botánico con el torso desnudo. Antes que la quieran apresar, no olvide gritar con despojo y enajenación cada vez que algún transeúnte ose clavar los ojos en sus pechos. Esta opción mencanta porque es muy hospital psiquiátrico MAL.
Con devoción,
John Steed.
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