Hoy cuando abrí el diario me enteré que uno de los estrategas políticos más importantes del siglo había muerto en un accidente de tránsito en Klagenfurt.
En pleno apogeo de Jörg Haider (Semestre Otoño 2003), Yo cursaba Agenda Internacional e hice una pequeña tesina sobre el panorama político austríaco como caso de estudio en el contexto del resurgimiento del apoyo a los partidos de extrema derecha en Europa. Recuerden que en esa época también Le Pen había llegado al ballotage en Francia, y surgía con todo Silvito Berlusconi en Italia, además de otros pequeños focos en Dinamarca, Suiza, Noruega, Alemania y algunos países de Europa Central.
Yo estaba completamente fascinado con el tema y me la pasaba leyendo sobre la historia de los partidos políticos austríacos. Mi trabajo fue sensacional, y creo que una de las razones del éxito fue la bibliografía fuente que manejaba, porque además de teoría, The Economist y demás publicaciones de actualidad internacional, Yo mantenía una exhaustiva correspondencia epistolar con la elite dirigente del Freiheitliche Partei Osterreichs (FPO - Partido de la Libertad, germen del actual BZO - Alianza para el Futuro de Austria).
Yo les contaba sobre mi trabajo y ellos no paraban de enviarme por correo toneladas de gacetillas, panfletos, propaganda y demás información brutal. Lejos de sentirme un Ignatius J. Reilly cualquiera, este asedio de correos me permitió obtener unas conclusiones maravillosas sobre el FPO en particular y la política de ultraderecha en general, que hoy, en un rapto de bondad absoluta y en homenaje a Jörg, me propongo a compartir con ustedes.
1. El bipartidismo como sistema no puede perdurar en el tiempo sin generar grietas en sus dos fuerzas predominantes.
Al ser tan abarcadores, estas estructuras tiene miles de facciones internas y llega un momento en el que el poder es solamente alcanzable mediante coaliciones, que como tales, son muy débiles (miren los truquillos locales como la Alianza UCR-FREPASO o la actual Christine Kitschner - UCR, atrofias totales).
2. En el bipartidismo la presencia de las terceras fuerzas es importantísima.
Los dos partidos importantes tienden lógicamente a estar en el centro del espectro ideológico, manteniendo en vilo al común mediocre de Lagente. Los partidos chicos, entonces, hacen la diferencia moviéndose a los extremos y buscando el voto en las audiencias más definidas.
3. La democracia moderna le da lugar a los partidos minoritarios.
Si tenemos en cuenta que la mayoría de los sistemas electores mundiales se rigen por la representación proporcional en la instancia parlamentaria, es muy fácil adivinar que los partidos chicos siempre se apoderan de algunas bancas.
4. Un sistema premier-presidencialista como el Austríaco (o el francés) permite el ascenso de nuevas fuerzas.
Esto sucede porque hay un Primer Canciller que es Jefe de Gobierno, y un Presidente que es el Jefe de Estado.
5. El FPO pacta con la Socialdemocracia (ver punto 1).
De este modo la extrema derecha alcanza por primera vez un puesto en la Cancillería, generando reacciones negativas en todo el mundo. Incluso sanciones dentro de la misma Unión Europea, que por primera vez debió inmiscuirse en los asuntos internos de uno de sus países miembros, algo que está TOTALMENTE MAL.
6. El contexto inmigratorio genera un sentimiento nacionalista que lleva al votante a optar por una solución más reaccionaria.
Los flujos inmigratorios y las consecuentes falencias que esto provoca en el sistema económico de un país (principalmente debido al ingreso de mano de obra más barata) provoca que muchos votantes opten por políticas anti-inmigratorias. Aunque la sociedad austríaca es bastante homogénea, en varios momentos, las políticas gubernamentales se mostraron abiertas a la recepción de refugiados (húngaros en 1956; checoslovacos en 1968; y más recientemente de la zona de los Balcanes); lo cual parece haber aumentado el resentimiento de los locales hacia las minorías raciales. Debemos recordar también que hasta 1955, Austria estaba dominado por la regla Nazi.
7. Jörg Haider digitó la política austríaca sin ser formalmente elegido.
La candidata a Vicecanciller en realidad había sido Susanne Riess-Passer, una figura mucho más moderada del partido, pero el ex gobernador de la región de Carinthia no paraba de hacer declaraciones públicas escandalosísimas y decía que quería derrocar a Schüssel y ocupar la Jefatura de Gobierno, una cosa de locos. Haider logró que Riess-Passer renunciara, y ocupara el puesto Mathias Reichhold, Ministro de Transporte, y fiel seguidor del ala del FPO encabezada por Haider. Además, logró, que varios funcionarios abandonasen sus puestos, humillándolos públicamente y poniendo en superficie las fragilidades de la coalición. De este modo, la coalición se desarmó, y los comicios tuvieron que ser adelantados.
8. La radicalización de la derecha genera la pregunta de si es una casualidad que varios de estos partidos salgan a la superficie en momentos similares; o si se trata de una estructura latente en Europa, en donde el caso austríaco es solo una parte de un spill-over effect más contundente.
Bueno, espero que mi homenaje lleno de ideas inconexas les haya gustado tanto como a Mí.
A mí me pareció brutal.
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